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Una Editorial con referencia dominante a la evolución
científica se proyecta siempre más allá de
las dificultades y entrega los últimos conceptos a la luz
periodística, que son recibidos por el mundo médico
con el placer que da el progreso. Continuamos así agregando
puntos positivos a nuestra misión de atender a esta necesidad
médica, indispensable para cubrir la necesidad de la comunidad
en cuanto a soluciones para sus problemas de salud.
Dentro
del área médica de nuestra introducción, queremos
llamar la atención sobre la publicación del American
Journal of Obstetrics and Gynecology (Trabajo Distinguido No. 2)
que se refiere a los resultados falsos positivos en las determinaciones
de gonadotrofina coriónica humana (GCh). El 18% de diversos
tumores no trofoblásticos tienen GCh inmunorreactiva circulante,
principalmente en su fracción b. Esta nota trae a nuestra
consideración el tema del «error médico»
y sus múltiples facetas, así como su relación
con aspectos legales.
En
el área oncológica, el Journal of Clinical Oncology
(TD No. 5) trata la revisión del sistema de clasificación
del cáncer de mama. Me parece que esta publicación
merece una atenta lectura recordando que la biología molecular
permitió a los patólogos detectar lesiones microscópicas
a nivel de células tumorales aisladas. Un gran paso adelante
que dan las nuevas técnicas y que nos remiten a la aseveración
de Georges Papanicolaou, allá por 1942: «Si una célula
se desprende de un carcinoma, debe llevar una marca de su origen».
Pero...
no vivimos ni desarrollamos nuestras actividades dentro de una burbuja
aséptica que nos libra de los problemas y acechanzas del
medio. La Argentina que añoramos quienes hemos nacido y fuimos
criados en épocas más felices nos golpea persistentemente
con su recuerdo, en especial dentro de nuestro trabajo.
Se
habla de refundar la República. Pienso que la idea no es
justamente la de una refundación; ésta siempre vendría
colmada de las angustias y los problemas que suelen acompañar
tal gestión. Nosotros argentinos tenemos modelos en nuestra
historia que podemos tomar como inspiradores para retornar a lo
que éramos. No es posible pasar por alto las modificaciones
que impone la modernidad, pero pensamos que los elementos constitutivos
de una conducción adecuada ya tienen camino de regreso. A
eso apuntamos.
Me
place recordar lo que Aristóteles estimaba como fundamental
para el gobierno de las ciudades: «Dar el ejemplo y educar
a su pueblo». Y éste es un consejo fundamental vigente
desde hace 2 500 años.
Muchas
gracias por el tiempo que Ud. dedique a estas reflexiones.
Dr.
Armando F. Mendizabal
Director Científico
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